DUELA 35 URTE, ORAIN BEZALA, LANGILEEK HAIEN BURUA ANTOLATZEKO BEHARRA IKUSI ZUTEN, BIZI ETA LAN BALDINTZA DUINAK
LORTU AHAL IZATEKO. AZKENEAN, ESPERIENTZIA HAIEK GUZTIEK GURE AUZOKO MILAKA EMAKUMEZKOEN ZEIN GIZONEZKOEN
IZAERA MOLDATU ZUTEN, ARROTXAPEA BERA ERE BAI. HONETAN, BIDAIA PEDRO OROZEN ESKUTIK EGINGO DUGU
7 de marzo de 2011. El Colectivo de Personas en Paro de Iruñea y la Comarca se da cita a las 18:00 horas junto al reloj de Matesa, aquí, en Arrotxapea. La octavilla que llama a la cita grita bien fuerte: “Estamos en paro, somos 45.150 en Navarra, ¡ya está bien!”. No ha sido fruto de una pataleta. Según otro panfleto repartido en nuestras calles, este colectivo tiene claro que no son “una estadística”, son “personas con nombres y apellidos”, y no están dispuestas a “quedarse de brazos cruzados mientras los empresarios se forran y los políticos se aferran a sus poltronas”. Más allá del lógico cabreo por una crisis que siguen pagando las mismas personas de siempre, el Colectivo de Personas en Paro de Iruñerria denuncia, reivindica y convoca. Con ese objetivo se juntaron, por primera vez, el 1 de marzo, en el Kiosco de la Plaza del Castillo.
3 de agosto de 1976. La primera Asamblea de Paradas/os tiene lugar en los locales del salón de actos del Seminario de Pamplona. Ese acto tampoco fue, hace ya 35 años, una mera pataleta o fruto del azar. Detrás se encontraba todo un incipiente movimiento obrero. Jóvenes como Pedro Oroz Villanueva, que para entonces llevaba ya dos años viviendo en la Rotxa, y trabajando desde los 19. Una vez terminado FP-2 en Salesianos, el jefe de Personal de la fábrica Matesa (hoy edificio IWER) se llevó a 35 jóvenes, entre ellos Pedro, donde se iniciarían en el mundo laboral.
El joven Oroz experimentó desde esos primeros momentos el sentimiento de pertenencia a una clase, la trabajadora, que tenía mucho que ganar y muchas cadenas que perder. Trabajador con conciencia. Militante. Una militancia que se caracterizaba por ser una opción de vida. Su recorrido en el sindicalismo, entonces de la mano de la ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores), se inició con aquella primera experiencia laboral en Matesa, donde se plantearon poner en marcha las primeras comisiones obreras, allá por 1969, aunque finalmente una traumática reducción de plantilla (más de 200 obreros fueros despedidos) lo hizo imposible.






